viernes, 25 de mayo de 2012

CAPÍTULO 14.


14 1Otros, al hacerse a la mar,
dispuestos a atravesar las encrespadas olas,
invocan a un leño más frágil que la embarcación que los transporta.
2Ésta la proyectó el afán de lucro y la armó la pericia técnica;
3pero es tu providencia quien la pilota, Padre,
que trazaste un camino en el mismo mar
y una senda segura entre las olas,
4demostrando que puedes salvar de todo riesgo,
para que se embarquen aun los inexpertos.
5No quieres que se frustren las obras de tu sabiduría
por eso los hombres confían sus vidas a un madero insignificante,
y cruzando el oleaje en una balsa, llegan sanos y salvos.
6En efecto, cuando perecieron los soberbios gigantes de antaño,
la esperanza del mundo se refugió en una balsa,
que, pilotada por tu mano,
transmitió la semilla de la vida a los siglos.
7Bendito el leño que se emplea rectamente,
8pero el ídolo hecho a mano, maldito él y quien lo hizo;
éste por haberlo fabricado,
aquél porque, siendo corruptible, fue tenido por Dios.
9Porque Dios aborrece igualmente al impío y su impiedad;
10también la obra será castigada con su autor.
11También a los ídolos de los gentiles se les pedirá cuenta por esto:
porque, entre las criaturas de Dios, se han hecho abominables,
tropiezo para las almas de los hombres
y trampa para los pies de los necios.
Origen de la idolatría: la desgracia y el poder
12La infidelidad arranca de proyectar ídolos,
y su invención trajo la corrupción de la vida.
13Porque ni existían desde el principio
ni existirán eternamente;
14en efecto, entraron en el mundo por la vanidad de los hombres,
y por eso tienen marcado un fin repentino.
15Un padre, desconsolado por un luto prematuro,
hace una imagen del hijo malogrado,
y al que antes era un hombre muerto,
ahora lo venera como un dios
e instituye misterios e iniciaciones para sus subordinados;
161uego arraiga con el tiempo esta impía costumbre
y se observa como ley.
También por decreto de los soberanos se daba culto a las estatuas;
17como los hombres, viviendo lejos, no podían venerarlos en persona,
representaron a la persona remota
haciendo una imagen visible del rey venerado,
para así, mediante esta diligencia, adular presente al ausente.
18La ambición del artista,
atrayendo aun a los que no lo conocían, promovió este culto;
19en efecto, queriendo tal vez halagar al potentado,
lo favorecía, forzando hábilmente el parecido,
20y la gente, atraída por el encanto de la obra,
juzga ahora digno de adoración
al que poco antes veneraba como hombre.
21Este hecho resultó una trampa para el mundo:
que los hombres, bajo el yugo de la desgracia y del poder,
impusieron el nombre incomunicable a la piedra y al leño.

Consecuencias de la idolatría

22Luego no les bastó errar acerca del conocimiento de Dios,
sino que, metidos en la guerra cruel de la ignorancia,
saludan a esos males con el nombre de paz.
23En efecto, celebrando iniciaciones infanticidas,
o misterios secretos, o frenéticas orgías de extraño ritual,
24ya no conservan pura ni la vida ni el matrimonio,
sino que unos a otros se acechan para eliminarse
o se hacen sufrir con sus adulterios.
25Todo lo domina un caos de sangre y crimen, robo y fraude,
corrupción, deslealtad, anarquía, perjurio,
26desconcierto de los buenos, olvido de la gratitud,
impureza de las almas, perversiones sexuales,
desórdenes matrimoniales, estupro y desenfreno.
27Porque el culto a los innominables ídolos
es principio, causa y fin de todos los males;
28en efecto, o celebran fiestas frenéticas, o profetizan embustes,
o viven en la injusticia, o perjuran con facilidad;
29como confían en ídolos sin vida,
no temen que el jurar en falso les ocasione ningún daño.
30Será doble la condena que les caiga:
por pensar mal de Dios, pendientes de los ídolos,
y por jurar contra la verdad y la justicia, despreciando la santidad;
31porque no es el poder de aquellos por quienes se jura,
es la justicia que se venga de los pecadores
quien persigue siempre las transgresiones de los injustos.

14,1-11 Reflexión apoyada sobre dos casos del AT, el paso del mar Rojo y el arca por el diluvio. Es el papel de una sabiduría o técnica humana, que se aplica a construir la nave (v. 2). Y una sabiduría divina que permite flotar al leño sobre el agua, que dirige o pilota, y que milagrosamente, sin leño ni técnica, puede salvar a través de las aguas. Frente a esta doble sabiduría eficaz es inútil e insensata la súplica al ídolo: cfr. Jon 1.

14,1 Véase Sal 107,23-32. "Leño": como ídolo (v. 1), como nave (5d), como criatura genérica (7).

14,2 Véase Sal 107,27.

14,3 La providencia como piloto del navío de la vida o de la historia es imagen conocida de los escritores griegos. El título de "Padre" está ligado con la providencia universal de Dios. La alusión al paso del mar Rojo queda velada para un lector griego, es inevitable para oídos hebreos: véanse Sal 106,7.9; 77,20; Is 43,16, y en este libro, 10,18; 19,7.

14,5 Por última vez en el libro se nombra la sabiduría. En su funcionalidad y en su servicio al hombre muestran las criaturas la sabiduría divina; Eclo 39,16-35. Esa sabiduría parece acoger también el espíritu aventurero del hombre; en campo bíblico Sal 104,25-26; Eclo 43,24; Ez 27, y en campo griego el dicho "Es necesario navegar, vivir no es necesario".

14,6 Sobre el diluvio, véanse también 10, 4 y Eclo 44,17.

14,7 Este verso ha producido una serie curiosa de interpretaciones. El griego dikaiosyne responde al hebreo sedaqa, , que en su gama de significados incluye también el de salvación, victoria. Por esta correspondencia el verso ha sido interpretado e incluso transformado en "bendito el leño por el que viene la salvación", aplicado obviamente a la cruz de Cristo. Pero el verso tiene estilo de máxima y forma antítesis con el siguiente. Impiedad. es aquí sentir mal de Dios (1,1), rebajándolo, y del leño, exaltándolo. No hay neutralidad en el uso de las criaturas.

14,8-10 Lo corruptible, lo muerto, es incompatible con el Dios de la vida. Lo que el autor no analiza es la función de la estatua como simple representación plástica o como lugar de presencia de la divinidad. Se enfrenta con una idolatría ingenua, popular, en la tradición polémica del A T .

14,11 Este verso sirve de enlace. De la causa a los efectos, en el ámbito humano. Lo va a desarrollar en los versos siguientes. En la creación de Dios, toda buena, ha penetrado un poder capaz de pervertir lo bueno: Ex 23,33; Dt 7,16; Jue 2,3; Sal 106,36.

14,12-31 Exposición de orígenes y términos, causas y efectos. Es de importancia capital para la teología del autor. Encontramos reunidos, en sus opuestos, los dos temas del libro: "Amad la justicia, pensad correctamente del Señor". Como complemento, el tema del juicio definitivo.
14,12 Porneía significa en griego fornicación; responde al hebreo zanut, que designa la infidelidad a Yhwh. Phthora significa en sentido físico corrupción, antítesis de inmortalidad (1,15; 2,23; 6,18s); en sentido moral significa conducta pervertida. Tienen una ambigüedad quizá pretendida. Predomina el sentido escogido en la traducción. Lo apoyan la mención de "ídolos" y de "vida".

14,13-14 Sólo "el que es" (13,1) puede garantizar vida sin término (2,23), y "el que es" no tiene comienzo ni término (véase Isaías 11). El hombre podría recibir vida sin término (5,15), pero por envidia del diablo (2,24) y por la invención de la idolatría, introduce un principio de corrupción. En el Sal 82 los falsos dioses son condenados a muerte por favorecer la injusticia.

14,15-16 Primer ejemplo ilustrativo. No creo que el autor piense en Dionisos, hijo de Zeus, venerado también en la persona del soberano "epífanes", sino más bien en un hombre cualquiera, aunque influyente, en un hijo sin parentesco con la divinidad. "Misterios e iniciaciones" no son de ascendencia bíblica.

14,17-20 En el segundo caso el decreto impone la práctica impía. El soberano abusa de su poder explotando la habilidad y ambición del artista, el respeto, la afición artística y la ingenuidad de su gente. Es una limitación, distancia o lejanía (como el malogro del hijo), lo que fomenta la idolatría. El Dios que ni muere ni está ausente no necesita estatuas, le basta con revelar su nombre.
14,21 Así queda la idolatría ligada a una doble esclavitud humana: al poder arbitrario de la muerte y al poder del tirano; pero el ídolo no puede librar de esos yugos, antes los afianza e impone otros nuevos. El "nombre incomunicable" es el del único Dios verdadero: Is 42,8: Zac 14,9.

14,22 Véase 1,1. El verbo "errar" con el sustantivo "error" atraviesan todo el libro con unidad significativa: desconociendo "el camino del Señor" (1,12; 2,21; 5,6-7); por la idolatría (11,15; 12,24; 13,6; 14,22); por no comprender los juicios de Dios (17,1). De la guerra saludada como paz hablan corrientemente los escritores griegos; véase la denuncia de Is 5,20.

14,23-26 Los catálogos de vicios son procedimiento común de los filósofos estoicos; también se encuentran en la literatura profética y los recogen los escritores del NT. Del AT interesa sobre todo el decálogo y Os 4,1-2. El presente catálogo abarca 22 miembros, número alfabético, de totalidad, que se contrapone a la lista de las 21 cualidades de la Sabiduría en 7,22-24. Es notable la insistencia en delitos sexuales.

14,23 El autor junta las antiguas costumbres fenicias y cananeas de los sacrificios de niños con las iniciaciones y orgías de su época. Tales fiestas, según testimonio de escritores profanos, eran ocasión de asesinatos, venganzas y delitos sexuales.

14,24 Esos cultos, qué pretenden sacralizar la vida y el sexo, en rigor los profanan o execran.

14,27 "Innominables": Ex 23,13; Sal 16,4; Os 2,19.

14,28-31 Resume algunos vicios más importantes, se concentra en el perjurio y desemboca en la justicia. El juramento era en la antigüedad instrumento para garantizar la justicia en las relaciones sociales, pues Dios lo garantizaba. El tercer mandamiento prohíbe usar el nombre de Yhwh para dar consistencia a lo que es falso, Un dios falso no podrá garantizar una verdad jurada en su nombre ni podrá vengar una falsedad amparada en su invocación. Pero ambos caen bajo la "justicia vindicativa", la injusticia y los ídolos que la apoyaron.

14,30 El autor alitera maliciosamente “ídolos" y "en falso", "pensar y despreciar"; marca la oposición justo / injusto, que se prolonga en el verso siguiente: dike-adikon .. La santidad es la sanción divina de la justicia.

CAPÍTULO 13.


LA IDOLATRÍA
Fascinados por la hermosura del universo

13 1Eran naturalmente vanos todos los hombres que ignoraban a Dios,
y fueron incapaces de conocer al que es
partiendo de las cosas buenas que están a la vista,
y no reconocieron al artífice fijándose en sus obras,
2sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire leve,
a las órbitas astrales, al agua impetuosa,
a las lumbreras celestes, regidoras del mundo.
3Si, fascinados por su hermosura, los creyeron dioses,
sepan cuánto los aventaja su Dueño,
pues los creó el autor de la belleza;
4y si los asombró su poder y actividad,
calculen cuánto más poderoso es quien los hizo;
5pues, por la magnitud y belleza de las criaturas,
se descubre por analogía al que les dio el ser.
6Con todo, a éstos poco se les puede echar en cara,
pues tal vez andan extraviados
buscando a Dios y queriéndolo encontrar;
7en efecto, dan vueltas a sus obras, las exploran,
y su apariencia los subyuga, porque es bello lo que ven.
8pero ni siquiera éstos son perdonables,
9porque si lograron saber tanto
que fueron capaces de averiguar el principio del cosmos,
¿cómo no encontraron antes a su Dueño?

Ídolos de madera

10Son unos desgraciados, ponen su esperanza en seres inertes,
los que llamaron dioses a las obras de sus manos humanas,
al oro y la plata labrados con arte y a figuras de animales,
o a una piedra inservible, obra de mano antigua.
11Pongamos un ebanista: tala un árbol terciado,
lo descorteza con maña y, aplicándose a su oficio con destreza,
hace un objeto útil para los menesteres de la vida;
12el desecho del trabajo lo gasta preparando la comida, y se sacia;
13el desecho de todo, que para nada sirve,
un palo retorcido y nudoso, lo agarra y lo talla en sus ratos de ocio
y se entretiene dándole forma hábilmente,
hasta sacar la imagen de un hombre
14o lograr el parecido de un vil animal; le da una mano de minio,
le pinta de rojo todo el cuerpo y repasa todas sus faltas;
151e prepara un nicho digno
y lo coloca en la pared, sujetándolo con una abrazadera.
16Sabiendo que no puede valerse por sí mismo,
toma sus precauciones para que no se caiga:
es una imagen y necesita ayuda.
I7Luego le reza por la hacienda, la boda y los hijos,
sin sonrojarse de acudir a un ser sin vida;
implora la salud de un ser débil,
18ruega por la vida a un muerto, solicita ayuda al más torpe
y un buen viaje a quien ni de sus pies puede servirse;
19para sus negocios y trabajos y el éxito feliz de sus tareas
pide vigor al que menos vigor tiene en las manos.

LA IDOLATRíA

13-15 Podemos considerar estos capítulos como una parte cuarta del libro, rompiendo como cuña la tercera. Estos tres capítulos tienen una enseñanza muy importante y una función peculiar en la arquitectura del libro. 

Para entenderla recordemos la gran oposición de Prov 9 entre dos personificaciones, Sabiduría y Necedad. Nuestro autor ha dedicado una sección entera a la Sabiduría (6-10), ¿dónde está la contrapartida? Leamos el siguiente esquema:

Los poderosos
necesitan la sabiduría
para practicar la justicia
porque rendirán cuentas
Los hombres
que practican la idolatría
caen en la injusticia y los vicios
y rendirán cuentas

El lugar de la necedad lo ocupa la idolatría. Idolatría e ídolos se intercambian como se completaban la sabiduría trascendente y la participada por los hombres.
a) La idolatría es una necedad. Lo hemos leído expresamente en 12,23-25 y lo repite en 15,5.14. Por contraste, la fabricación de ídolos deforma una sabiduría divina o humana aplicada a las criaturas 13,1-14,9. La veneración de los ídolos se describe con ironía, haciendo comprender su falta de sentido: 13,17-19; 14,1.15. Se añaden los sinónimos o parientes de necedad, como ignorancia, extravío.
b) La idolatría -sentir mal de Dios- es fuente de injusticia y de otros vicios: 14,27; concuerda con 1,1.
c) El análisis de la idolatría se realiza con una serie de correspondencias con los capítulos sobre la sabiduría, si bien en un orden diverso, impuesto por el tema:

Origen de la (S)abiduría y de la (I)dolatría 7,25-26 y 14,13-15.21.

Poder de la S e impotencia de los I 7,23.27 Y 13,17-19; 14,31; 15,15. Duración de la S y de los I 9,9 y 14,13. Aportaciones de la S, 6,24; 8,7; 7,8-12; 8,5-18 y de la I 14,22-31. La S se ofrece, 6,12-16, el I se impone 14,16 20. La S enamora, 8,2; el I apasiona15,5. Oración por la S, 7,7; 9, a1 I 13, 17-19; 14,1. La S da el verdadero conocimiento del mundo, 7,17-21. La I, conocimiento frustrado del mundo, 13,1-5. La S principio de incorrupción, 6,19. La I principio de corrupción, 14,12.

d) Como la vida era central en 1-5, la muerte es tema casi obsesivo en estos capítulos. El fabricante de ídolos es hombre mortal que pretende hacer dioses (15 8-11.16- 17). Pero los ídolos con criaturas muertas (13,10; 14,15; 15,5.17); sin vida (13,17; 14, 29); sin aliento (15,5). Si parecen tener cierta existencia, les llegará el fin (14,14).

Tres adjetivos articulan esta parte: "vanos" (13,1), "desgraciados" (13,10), "los más necios" (15,14). El segundo se refiere a: ídolos de madera, en casa (13,11-19) y en el mar (14,1-8), e ídolos de barro (15,7-13). En medio, el origen, el padre o el soberano (14,15s.17-21), y las consecuencias (14,12-21.22-29)

Abundan las referencias a la filosofía griega difusa en la época, y a la tradición bíblica, hasta lograr una síntesis sugestiva.

13,1-9 La primera forma de extravío religioso es el culto de seres o elementos de la creación. El autor reconoce una serie de valores en el proceso: la contemplación de la naturaleza, la estima y admiración; el error es no haber trascendido razonando la realidad valiosa de esos seres. Los seres se reparten en los tres elementos: aire, agua y fuego (falta la tierra). Las cualidades seleccionadas son bien griegas: la belleza, la potencia y el acto, la analogía. Este fragmento se suele comparar con el discurso de Pablo en el Areópago (Hch 17,22-31).

13,1 "Vanos": adjetivo de estirpe bíblica, Isaías se lo atribuye a los fabricantes de ídolos (44,9), Jeremías a ídolos e idólatras, (Jr 2,5; 10,14-15). "El que es": versión griega del nombre divino YHWH. "Artífice": la sabiduría en 7,21 y 8,6.

13,2 Si el verso recoge enseñanzas estoicas, el "viento" podría ser el "espíritu" o "aliento" del cosmos, el "agua" sería el océano cósmico; las "lumbreras": Gn 1,16.

13,3 La atención particular a la belleza tiene sabor más bien griego, mezclado con reminiscencias hebreas.

13,4 Ya desde Aristóteles era común hablar de poderes y actividad, potencia y acto, con la bina griega que usa el autor.

13,5 El autor parece usar el término "por analogía" sin el rigor que adquirirá más tarde en escuelas filosóficas. Podríamos hablar de proporción de correlaciones Es un proceso racional de causalidad y eminencia sin mucho precisar. Véase Rom 1,20.

13,6-7 La actitud del autor es comprensiva e indulgente en la escala de deformaciones religiosas que va a presentar; pero introducirá una distinción entre creaturas de Dios fascinadoras y repulsivas, entre astros y bichos. Diverso es el "buscar" de los hebreos: Is 55,6.

13,9 Véase 7,17. "Averiguar", según terminología estoica, es conjeturar o deducir; el "principio del cosmos" parece ser el principio de cohesión del universo divinizado. Gran proeza remontarse intelectualmente hasta ese principio, ¿por qué no continuaron remontándose?

13,10 Este verso sirve de introducción a toda la serie y forma inclusión con los versos 18-19. Llamar a los ídolos manufactura humana es polémica tradicional en el AT: Dt 4,28; Is 37,19; Os 14,4; Miq 5,13; Jr 1,16; Sal 115,4. Los materiales van en orden descendente: oro, plata, piedra, leño y barro. Las piedras de que habla probablemente tenían alguna figura, no eran simples estelas; la "mano antigua" sería anterior a la historia de Israel; en territorio egipcio pensaríamos en colosos y estatuas colosales.

13,11-16 En esa actividad humana reconoce el autor un valor emparentado con la sabiduría, o sea, el saber hacer, la destreza artesana: cfr. Ex 28,3; 31,3; 1 Re 7,14, incluso de Dios artesano (Sal 136,5) y de la Sabiduría 7,21. Actividad que discierne (8,4) para hacer el instrumento útil y la imagen bella: acertada, porque es imagen, inútil porque sólo es imagen. El fragmento se inspira en Is 44,9-20, con alusiones a Dt 4. El autor sigue sus caminos, imita con la palabra la labor paciente y minuciosa del escultor: también la retórica es una tekhne para los griegos y el bien hablar una hokma para los hebreos.

13,15 Véanse Is 40,20; 41,7; Jr 10,4.

13,16 Véase Dt 32,38.

13,17 -19 El "sabio" artesano pierde ahora toda su sensatez en esa serie de seis contrasentidos. Su oración insensata se opone a la sensata de Salomón en el cap. 9.

Véanse Jr 2,27; Hab 2,19 y también Sal 135,15-18. 

CAPÍTULO 12,2-27.


JUICIOS HISTÓRICOS
Los cananeos: teodicea.
12  2Por eso corriges poco a poco a los que caen,
les recuerdas su pecado y los reprendes,
para que se conviertan y crean en ti, Señor.
3A los antiguos pobladores de tu santa tierra
4los aborreciste por sus prácticas detestables,
ritos execrables y actos de magia,
5crueles sacrificios de criaturas
y banquetes canibalescos de vísceras y sangre humana;
a estos cofrades iniciados,
6progenitores asesinos de vidas indefensas,
decidiste eliminarlos por medio de nuestros padres,
7para que tu tierra predilecta
acogiera a la digna colonia de los hijos de Dios.
8pero aun a ésos, como hombres que eran,
los trataste con miramiento
y les enviaste, como avanzada de tu ejército, avispas,
para exterminarlos paulatinamente.
9Bien que podías haber entregado a los impíos
en manos de los justos, en batalla campal,
o haberlos aniquilado de una vez
por medio de fieras terribles, o con una palabra inexorable;
10pero, castigándolos paulatinamente, les diste ocasión de arrepentirse,
a sabiendas de que eran de mala cepa, de malicia congénita,
y que su manera de ser no cambiaría nunca.
11 Eran raza maldita desde su origen;
si les indultaste los delitos no fue porque tuvieras miedo a nadie.
12Porque ¿quién puede decirte «qué has hecho»?
¿Quién protestará contra tu fallo?
¿Quién te denunciará por el exterminio
de las naciones que tú has creado?
¿Quién se te presentará como vengador de delincuentes?
13Además, fuera de ti, no hay otro dios al cuidado de todos,
ante quien tengas que justificar tu sentencia;
14no hay rey ni soberano que pueda desafiarte por haberlos castigado.
15Eres justo, gobiernas el universo con justicia
y estimas incompatible con tu poder
condenar a quien no merece castigo.
16Porque tu fuerza es el principio de la justicia
y el ser dueño de todos te hace perdonarlos a todos.
17Ante el que no cree en la perfección de tu poder
despliegas tu fuerza,
y a los que la reconocen los dejas convictos de su atrevimiento;
18pero tú, dueño de tu fuerza, juzgas con moderación
y nos gobiernas con mucha indulgencia;
hacer uso de tu poder está a tu alcance cuando quieres.
19Actuando así, enseñaste a tu pueblo
que el hombre justo debe ser humano,
e infundiste a tus hijos la esperanza,
pues dejas arrepentirse a los que pecan.
20Pues si a los enemigos de tus hijos, reos de muerte,
los castigaste con tanto miramiento e indulgencia,
dándoles tiempo y ocasión de arrepentirse de sus culpas,
21 ¿con cuánto esmero no has juzgado a tus hijos,
a cuyos padres prometiste favores con juramentos y alianzas?

Juicio de burla

22A nosotros nos instruyes azotando mil veces a nuestros enemigos,
para que a la hora de juzgar pensemos en tu benevolencia
y cuando nos toque ser juzgados esperemos misericordia.
23A los necios que vivieron una vida depravada
los torturaste con sus propias abominaciones;
24 se extraviaron muy lejos por el camino del error,
teniendo por dioses a los animales más viles y repugnantes,
dejándose engañar como párvulos sin sentido;
25por eso, como a niños que no razonan,
los sometiste a un juicio de burla.
26Los que no escarmentaron con correctivos burlescos
tendrían que sufrir un juicio digno de Dios.
27 Al ser castigados por aquellos mismos a los que tenían por dioses
-y los habían hecho sufrir e irritarse-
abrieron los ojos y reconocieron como Dios verdadero
al que antes no habían querido conocer;
por eso les sobrevino el colmo de la condena.

12,2 El verso funciona como enlace. El caso de los cananeos es como una objeción preocupante al amor y la justicia de Dios. Pase que fueran castigados los egipcios opresores; pero ¿qué culpa tenían los cananeos para ser invadidos sin haber provocado?

12,3-22 Estos versos coleccionan gran número de palabras de la raíz "[ust-" (dik-) y de la raiz "juzg-" (krin-). A los que hay que añadir otros verbos del mismo campo.
Este capítulo hay que compararlo especialmente con 6,1-11, El discurso es paradójico, pues el autor dice que Dios no necesita justificación. Dios castiga porque el hombre lo merece (4-6). Dios perdona porque es dueño de todo (16), porque comprende al hombre (8a), porque es libre y no víctima de la pasión (18), para enseñar al hombre (19.22), para animarle y darle esperanza (21.22).

12,3-7 La concepción de una "tierra santa" recoge concepciones míticas acerca del recinto sagrado de los dioses. Es santa porque es propiedad de Dios: él puede darla y quitarla. Por ser santa o sagrada, los delitos pueden profanarla o execrarla.

12,5 Dt 12,31; 2 Re 3,27.

12,4-6 Véase Sal 106,34-39, de los israelitas imitando  a los cananeos. Los sacrificios de niños a los ídolos son la máxima injusticia y profanación: 2 Re 16,3; Is 57,5; Ez 16,20-21; Jr 7,31. Contra la magia, Dt 18,9-13 (delito cananeo). Véase también Lv 20,1-7.
De banquetes canibalescos sólo se habla aquí, nada dice de ellos la tradición bíblica. También es adición del autor atribuir iniciaciones y misterios a los antiguos cananeos. Obsérvese el juego retórico significativo de "padres, hijos, nuestros padres, hijos de Dios"

12,8 El "ejército" del Señor son los israelitas: Ex 7,4; 12,51; Jos 5,14.15. Las "avispas" o abejorros son interpretación tradicional de una palabra hebrea dudosa, (que muchos traducen hoy por "pánico"). El autor utiliza la interpretación tradicional para redondear su tratado sobre los animales vengadores: véanse Ex 23,28; Dt 7,20 Y Jos 24,12.

12,9 "Palabra inexorable": paralelo y equivalente del "soplo" de 11,20.

12,10-11 "De mala cepa", según Gn 9, 18-27. En 3,12 se dice algo semejante de los malvados en general. La perversión se transmite socialmente, como fuerza insuperable, de generación en generación. El juicio incluye al grupo, no a cada individuo.

12,12 Véanse Is 45,9; Eclo 36,11. El argumento de la tercera pregunta retórica, (cfr. Jr 18,6), se ha de entender en el contexto; de lo contrario, presentaría un Dios arbitrario y cruel. Véase Job 10,8.

12,14 Lo contrario de los reyes y soberanos humanos, según 6,1-11.

12,15 Véase el diálogo de Abrahán con Dios acerca de Sodoma (Gn 18).

12, 16a Compárese con 2,11. La frase es muy densa y admite varias lecturas: principio creador del orden de la justicia; principio de la instauración y ejecución de un orden histórico de justicia.

12,16b Véase 11,23. Perdonar no se opone al poder ni a la justicia.

12,17 Compárese con 5,17-20.

12,18 Dios es señor de todos los poderes humanos, su propio poder lo señorea él mismo. Véase Is 1,21.

12,19 Podemos hablar de un ideal "humanista". Véanse 1,6 Y 7,23. 20-21. Comentan el tema de la esperanza. Por la promesa con juramento Dios se compromete con un pueblo.

12,22 "Nos instruyes": compárese con 3,5 y 11,9. "Benevolencia": la sabiduría es "imagen de su bondad” según 7,26. “Misericordia”: veanse 3,9; 4,15; 6,6; 9,1; 11,9; es una constante en todas las secciones del libro.

12,23-27 Vuelve al tema de los egipcios y la zoolatría; es nuevo el tema de la infancia que no razona. Interesa mucho el enlace de la idolatría con la necedad.

a) Los "necios" de 23-24 coinciden con la figura de los impíos de 5,4-6; véanse también 1,3 Y 3,2; b) los niños están caracterizados como necios "que no razonan" (cfr. en griego 1,3.5; 2,1.21; 3,10). La correspondencia necedad-maldad-idolatría es clave para explicar los tres capítulos que siguen; los versos presentes se pueden considerar como su introducción o como pieza de enlace.
El verbo griego para "educar, corregir" tiene la misma raíz que niño (paideuein pais). El "colmo de la condena", que en 5,17-23 es teofanía cósmica, en 18,14-16 es matanza, en 19,4 es ahogarse en el mar Rojo.

12,23 Véase 5,4.

12,24 Véase 5,6.

12,25 Léase en contraste con 6,5.

12,27 Reconocerán a Dios en el castigo, sin verdadera conversión. 

CAPÍTULO 11-12,1.


JUICIOS HISTÓRICOS

Juicio del agua
11 1Coronó con el éxito sus obras por medio de un santo profeta.
2Atravesaron un desierto inhóspito,
acamparon en terrenos intransitados;
3hicieron frente a ejércitos hostiles y rechazaron a sus adversarios.
4Tuvieron sed y te invocaron:
una roca áspera les dio agua y les curó la sed una piedra dura.
5Con lo que sus enemigos eran castigados,
ellos, en el apuro, eran favorecidos.
6A cambio de la corriente perenne
de un río turbio y sanguinolento
7-castigo del derecho infanticida-
les diste sin esperarlo agua abundante,
8para que aprendieran, por la sed pasada,
cómo habías castigado a sus adversarios.
9En efecto, cuando sufrían una prueba,
aunque fuera una corrección piadosa,
comprendían los tormentos de los impíos,
sentenciados con cólera;
10porque a los tuyos los probaste como padre que reprende,
pero a aquéllos, como rey inexorable, los examinaste y condenaste.
11 Ausentes y presentes se consumían por igual;
12un doble pesar se apoderó de ellos y gemían, recordando el pasado;
l3en efecto, al oír que sus propios castigos
redundaban en beneficio de los otros, veían allí la mano del Señor.
14Al que antaño habían abandonado expósito
y luego rechazado con burla,
al final de los sucesos lo admiraron,
al sufrir una sed distinta de la de los justos.

Juicio de los animales

15Su mentalidad insensata y depravada
los extravió hasta el punto de rendir culto
a reptiles sin razón y viles alimañas,
y tú te vengaste enviando contra ellos
un sinfín de animales sin razón,
l6para que aprendieran que en el pecado está el castigo.
17Bien que podía tu mano omnipotente,
que de materia informe había creado el mundo,
soltar contra ellos osos a manadas o bravos leones,
18o especies nuevas de animales recién creados, ferocísimos,
que lanzasen resoplidos llameantes
o  despidiesen una humareda pestilente,
ocuyos ojos echasen chispas terribles;
19podía haberlos aniquilado su maleficio,
y su solo aspecto espeluznante, exterminarlos.
20Sin nada de esto podían haber caído de un solo soplo,
perseguidos por la justicia, aventados por tu soplo poderoso,
pero todo lo tenías predispuesto con peso, número y medida.
21Desplegar todo tu poder está siempre a tu alcance;
¿quién puede resistir la fuerza de tu brazo?
22Porque el mundo entero es ante ti
como grano de arena en la balanza,
como gota de rocío mañanero que cae sobre la tierra.
23Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes,
cierras los ojos a los pecados de los hombres para que se arrepientan.
24Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho;
si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado.
25Y ¿cómo subsistirían las cosas si tú no lo hubieses querido?
¿Cómo conservarían su existencia si tú no las hubieses llamado?
26Pero a todos perdonas, porque son tuyos, Señor, amigo de la vida.
12 1Todos llevan tu soplo incorruptible.

JUICIOS HISTÓRICOS

Los capítulos 11-12 y 16-19 forman la tercera parte del libro, interrumpidos por la sección 13-15, sobre la idolatría (que trataremos aparte).

Se trata de un comentario unificado de siete plagas que enfrentan a Israel con Egipto. Fijándonos en el castigo de Egipto, obtenemos la siguiente enumeración: 1) el agua cambiada en sangre (Ex 7,14-24, primera plaga); 2) "viles alimañas" (quizá la segunda plaga, las ranas de Ex 7,25; 8,11), 3) langosta y moscas (quizá combinando las plagas octava y cuarta, Ex 8,16-28; 10,12-20); 4) tormenta con rayos y granizo (Ex 9,13-35, séptima plaga); 5) tinieblas (Ex 10,21-29, novena plaga); 6) muerte de los primogénitos (Ex 11,4-8; 12,29-36, décima y última plaga); 7) el mar Rojo (Ex 14-15).

El material sirve para un comentario bastante libre en que el autor razona, amplifica, subraya con manifiesta intención didáctica. Razona buscando y proponiendo razones: por qué, para qué, con qué instrumentos, con qué resultados; amplifica describiendo y enumerando, explotando valores simbólicos, esparciendo sus figuras retóricas, subraya comparando y oponiendo, con un cierto patetismo retórico aprendido de autores griegos. Sobre todo, el autor compone un sistema de correspondencias y oposiciones, cuya clave doble se puede formular así: en el pecado la penitencia, el castigo del malvado es premio del inocente. Esta clave, desarrollada esquemáticamente nos da el siguiente esqueleto intelectual: 1) los egipcios quieren matar en el agua a los israelitas, su agua se convierte en sangre mientras que los israelitas beben un agua milagrosa; 2) los egipcios dan culto idolátrico a viles animales, por viles animales son castigados, mientras que los israelitas son alimentados con exquisitos animales; 3) culto de animales, los hebreos mordidos por serpientes y sanados a la vista de una serpiente de bronce; 4) fuego celeste quema los alimentos de los egipcios, un alimento celeste sacia a los israelitas sin consumirse en el fuego; 5) los egipcios retienen cautivos a los hebreos portadores de la luz, las tinieblas retienen cautivos a los egipcios, una luz milagrosa guía a los israelitas; 6) los egipcios intentan matar a los niños israelitas, los primogénitos egipcios mueren, los Israelitas se libran de una matanza; 7) el agua sumerge a los egipcios y da paso a los israelitas.

En este esquema literario hay un principio unificador, que es el juicio: un juez sentencia y ejecuta en una causa entre opresores y oprimidos, culpables e inocentes, aplicando un castigo que responde a la culpa, especie de talión. El juicio convoca a las dos partes interesadas, para que conozcan las dos vertientes de la sentencia. Tratándose de un juicio divino, trascendente, una palabra profética lo proclama y explica.

Así llegamos al sentido de esta parte en la dinámica del libro. La primera parte (caps. 1-5) exhortaba a los poderosos a practicar la justicia, amenazando con el juicio escatológico que restablecería y revelaría los valores. Ese juicio escatológico está anticipado y prefigurado en los juicios históricos de la tercera parte: anticipo que es garantía y prueba. El que no crea en un juicio final, que medite en los juicios de la historia: ellos lo convencerán del juicio final.

En los juicios históricos se revela el modelo de justicia que se inculca a los jueces y gobernantes de este mundo: aprenden a juzgar como lo hace el Señor del cielo, o si no, aprenderán a su costa, y si aún no quieren aprender, comprenderán cuando sea demasiado tarde.
El juicio histórico tiene parecidos con el escatológico y tiene una diferencia fundamental. Parecidos: las dos partes, justos o santos e injustos o insensatos, están en presencia, de modo que puedan escuchar lasentencia doble, comparar los destinos contrapuestos, reconocer la justicia del juez. La naturaleza suministra sus criaturas como instrumento de ejecución: 5,17.20 y 16,17.

Una cosa por definición es diversa: el juicio escatológico del cap. 5 es definitivo, sin apelación ni tiempo para convertirse, los juicios históricos dan tiempo para la conversión, la buscan, la provocan (12,2.8-10.20), mezclan ira con indulgencia, justicia con compasión (11,23; 12,18). Esta distinción es lógica y además necesaria para que el libro tenga sentido: si el autor exhorta a los poderosos de la tierra que abusan de su poder, es porque considera posible su conversión. El juicio escatológico es una realidad lejana que despliega su fuerza en el presente llevando a la conversión e instaurando así un régimen de justicia. Pero los juicios históricos pueden desembocar en juicio escatológico para los que no aceptan su intención salvadora.

Todo el discurso tiene función didáctica, que el autor atribuye también a Dios: 11,8; 11,16; 12,19.22; 16,22.26.28. Como Israel representa el papel del inocente en los juicios históricos, el autor no se detiene en comentar sus pecados y castigos, bien documentados en las tradiciones del Éxodo.

11,1 Verso de enlace: todavía es sujeto la Sabiduría, que se retira luego para dar paso a Dios. Moisés es el profeta modelo y máximo según la tradición: Dt 18,15; véase Sab 7,27.

11,2-14 El juicio del agua. Véanse Ex 17,1-7 y Nm 20,1-11, para el v.3, Ex 17,8-16.

11,2 Comienza por el desierto y terminará con el paso del mar Rojo invirtiendo la cronología en función del tema. El tema es el agua de la primera plaga, que atrae por contraste sucesos posteriores. El desierto interesa como escenario de la sed y del agua maravillosa.

11,3 En su formulación genérica puede incluir además de los amalecitas, otros enemigos (p. ej. Nm 21; 31). Aquí parecen figurar como habitantes hostiles del desierto.

11,4 Según la versión griega de Dt 8,15.

11,5 El verbo formula la clave de toda esta tercera parte. Hay una bivalencia en los elementos de la naturaleza que permite a Dios usarlos para favorecer y castigar, véase Eclo 39,27.

11,6 "Perenne": opone el río permanente al torrente temporal y ocasional. "Sanguinolento" evoca la idea de crueldad, reforzada por el "infanticida" del verso siguiente.

11,7 Ex 1,15-18. Este pecado retorna, por razones temáticas, en 18,5.

11,8 Esta función de la sed no es tradicional . El v. 14 hablará de sed distinta.

11,9-10 Desarrollan y amplían la idea anterior. El procedimiento retórico simplifica y extrema la oposición, subrayando bien la enseñanza sin matizarla. Las oposiciones pueden servir para interpretar otros sufrimientos a primera vista ambiguos: ¿prueba o tormento, reprensión o sentencia, reprensión o condenación, piedad o cólera?

11,11 "Ausentes y presentes" es un merismo que articula el adjetivo todos. Naturalmente se refiere a los egipcios, todos culpables y condenados.

11,12-13 De gran importancia es este recuerdo del pasado, visto a la nueva luz de su condena. "Doble pesar': del sufrimiento propio y del bien ajeno, vistos en su conexión, que hace sentir la intervención del Señor: véanse 5,7 y Ex 5,2; 8,15 ("el dedo de Dios").

11,14 Moisés resume y ejemplifica varios rasgos genéricos que se leían en la primera parte: las burlas (4,18; 5,4), el estupor (5,2) en el desenlace (2,17; 4,17).

11,15 El tema de los animales tiene función conductora: continúa en 12,24, corona la sección sobre la idolatría en 15,14-18, y penetra hasta 16,1.4.5-14. El tema le sirve al autor además para una serie de reflexiones de alcance general y de gran importancia teológica.

11,16 La correspondencia de castigo y pecado es como una ley del talión, tan frecuente en los profetas.

11,17-19 Desarrolla el tema con una serie de gusto muy alejandrino, llena de adjetivos difíciles y palabras exquisitas. La "materia informe" es expresión de la filosofía griega desde Aristóteles; es posible que el autor sustituya con la expresión griega la fórmula hebrea "caos informe" de Gn 1,2.Las fieras son uno de los cuatro ejecutores de la ira divina según Jeremías y Ezequiel, también las registra Eclo 39,30.

11,20 Se trata del aliento vengador incontrastable: véase 5,23 y el antecedente de Is 40,7; 41,16. La sabiduría impone templanza en la justicia vindicativa.

11,21 Sal 76,8; 129,3; Is 47,3, Nah 1,6; Rom 9,19.

11,22 Is 40,15; Os 13,3 ..

11,23 Extraordinaria afirmación: la omnipotencia causa o razón de la compasión. Un poderoso es injusto porque ambiciona más poder, porque teme perderlo, por codicia, por temor; es riguroso porque no ama al imputado, porque teme que se le escape, porque debe rendir cuentas, porque ha de atenerse a plazos, y aunque tenga buena voluntad, quizá no acierte. En cambio, Dios tiene el poder supremo (vv. 17.23), no teme a nadie (12,,11), no ha de rendir cuentas (12,12-13), ama a los imputados (11,24), tiene tiempo (11,21; 12,18), siempre acierta (11,20). Quiere la conversión y da tiempo para ella. Véase la profesión litúrgica: Sal 86,15; 103,8; Nm 14,18.

11,26 Ez 33,11.

11,24-12,1 El amor creador. La omnipotencia sola no explica adecuadamente la creación, entra también la voluntad libre de Dios Sal 115,3. Nuestro autor habla de ese amor inicial y previo, última razón de la existencia de los seres (como puede ser el amor y deseo del hijo, aún no concebido, la razón de su existir), la omnipotencia viene a ser el ejecutor del deseo amoroso.
“Son de Dios” porque “llevan su soplo”. Véanse 1,13-14 y 2,23-24. Gn 2,7; 6,3; Sal 104,29; Job 34,14-15; Ecl 12,7.